El rostro y el caracter
A partir de las características que poseen los diferentes rostros, se ha intentado trazar unos rasgos del temperamento, estableciéndose una relación entre el tipo del rostro y el carácter de la persona que posee tal rostro. Esta relación se realiza básicamente con dos familias de rostros: las de los dilatados y la de los retraídos.
ROSTROS DILATADOS:
Son rostros amplios, con predominio de las líneas curvas y por tanto, carnosos. Dadas estas características, estos rostros tienen la piel rosada y algunas veces francamente roja, ya que su circulación sanguínea es muy superficial. Son rostros con los que identificamos a las personas extravertidas, abiertas y habladoras.
ROSTROS RETRAIDOS:
Son rostros estrechos y de huesos marcados. Son más bruscos, de piel fina y pálida. Con ellos identificamos a las personas introvertidas, frías y distantes.
ROSTROS DILATADOS:
Son rostros amplios, con predominio de las líneas curvas y por tanto, carnosos. Dadas estas características, estos rostros tienen la piel rosada y algunas veces francamente roja, ya que su circulación sanguínea es muy superficial. Son rostros con los que identificamos a las personas extravertidas, abiertas y habladoras.
ROSTROS RETRAIDOS:
Son rostros estrechos y de huesos marcados. Son más bruscos, de piel fina y pálida. Con ellos identificamos a las personas introvertidas, frías y distantes.
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